Dicho centro debe ser un referente a la hora de coordinar el patrimonio organístico del barroco hispanoamericano: los numerosos ejemplares que quedan todavía en pie en estos países tienen numerosos lazos de unión con los talleres de órgano españoles; algunos instrumentos, tanto conservados como desaparecidos de países como Máxico o Argentina, consta que fueron construidos por organeros españoles siguiendo la tradición de la escuela castellana de órgano, difundida por toda la península en los siglos del barroco.